El pensamiento y la dirección estratégica

En aras de seguir un único hilo conductor, es importante detenernos en el hecho de que en última instancia la Dirección Estratégica es un modelo de cambio.

Se debe comprender que introducir cambios profundos en una organización es poner su supervivencia en situación de riesgo. Y para que la gente le acepte ese riesgo, se deberá estar en condiciones de explicar que es mayor el riesgo que se corre si todo queda como está. Por ende se requiere de una constante renovación para alcanzar el éxito en la contemporaneidad.

Cada vez disminuye el período que resulta aconsejable para este proceso de reflexión o renovación estratégica. Si bien es cierto que no hace tanto eran quinquenios, después años, más tarde meses, ahora resulta un proceso continuo, porque en última instancia, esto depende del entorno, que resulta cada día más imprevisible e inestable.

Por añadidura la competencia se hace enorme: más competidores y más preparados, muchos que ni siquiera conocemos y otros que estarán dentro de muy poco en el mercado y hoy no existen.

No es aceptable quedarnos cruzados de brazos. No se trata de movernos, si no, hacia dónde nos movemos. Aquí es el pensamiento estratégico el que juega un papel primordial. Debemos anticiparnos, prever el futuro, para conquistarlo. Sólo se materializará una verdadera dirección estratégica si se piensa primero y después se actúa para alcanzar el futuro.

Si prestamos atención, en la revista «Fortune» cada año aparecen los listados de empresas de punta en el mundo, las más reconocidas. Proceden de distintos sectores, de diversas ciudades y latitudes, sus historias son diferentes. Sin embargo lo que tienen en común es su pensamiento estratégico, la manera que gestionan estratégicamente. No sólo contemplan la realidad, sino que intentan transformarla prospectivamente. Si esperamos al colapso total para empezar a preparar el cambio, hemos llegado tarde y no podremos hacer frente a la gran competitividad de las otras empresas del sector.

Los empresarios serios no creen en la suerte; como se dice «la suerte es el gran pretexto de los fracasados«. En lo que se cree es en una dirección estratégica con carácter científico y anticipador.

«Las mentes son como los paracaídas, sólo funcionan si están abiertas«, este pensamiento refleja con veracidad este legado.

Tom Lamber expresaba «la excelencia de hoy es la mediocridad del mañana«.

Más recientemente Michael Dell, fundador y dueño de la Compañía que lleva su mismo nombre y que ha sido una de las que ha exhibido un pensamiento estratégico avanzado, expresaba una única manera de no quedarse anclado en el pasado, de no ser desbordado ni por los profundos cambios que se producen de manera inevitable en nuestro entorno, ni por los movimientos más dinámicos y eficaces de nuestros competidores es dirigir estratégicamente».

Hay que pensar ágilmente, pero a largo plazo. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. No podemos autolimitarnos a gestionar el día a día y con el pensamiento convencional y de siempre. Tenemos que desafiar el tradicionalismo y los caminos trillados.

Por consiguiente, la secuencia del proceso empresarial siempre va a contener tres puntos centrales (Bilancio, 2006):

– Darse cuenta de la realidad.

– Construir y reconstruir un modelo posible.

– Actuar para poner en marcha el mecanismo interminable del aprendizaje.

Indistintamente nos hemos referido a los términos «pensamiento estratégico» y «dirección estratégica». Quizás convendría profundizar en sus diferencias y analogías, aunque es muy comprensible discernir en que están intrínsecamente vinculados entre sí.

El pensamiento estratégico consiste en pensar en el futuro, proactiva, creativa, y anticipativamente, con luz larga, con proyección, alcance, de forma distinta a la habitual, aprovechando las potencialidades del talento colectivo, escuchando las opiniones de todos. Se trata de buscar nuevas soluciones a viejos problemas.

El principal objetivo del pensamiento estratégico es que la organización esté de forma permanente y vitalicia preparada para el futuro, para asumir con antelación los cambios que nos obligan estos tiempos.

La Dirección estratégica está ligada al cambio, al mejoramiento continuo organizacional o empresarial. Se percibe «como una estructura teórica para la reflexión de las grandes opciones de la empresa, que se sustenta en una nueva cultura y una nueva actitud de los directivos, que escapa de la improvisación en busca de lo analítico y que integra el paso de lo estratégico a lo operativo de forma sistemática y coherente» (Meguzzato, 1991).

La dirección estratégica consiste en un conjunto de pasos, fases, etapas que acometemos, basados en instrumentos y modelos para apoyados en ello engendrar, consolidar y sistematizar el pensamiento estratégico. La misma configura un ciclo comprendiendo tres procesos fundamentales: planeación, implantación y control, los cuales serán estudiados detenidamente en este mismo capítulo.

Cuando se está en presencia de una Dirección estratégica, deben considerarse en un enfoque de sistema todos los conceptos que intervienen en la gestión operativa y estratégica.

Hay que comprender con nitidez que las herramientas, los algoritmos, los pasos, jamás podrán sustituir el pensamiento estratégico, ya que si sólo apelamos a lo primero nuestra gestión puede ser formal y fría, convirtiéndose en tecnocrática y por lo tanto no creíble.

Pero por otra parte, un pensamiento estratégico que no se apoye en la tecnología que ofrece la dirección estratégica puede ser estéril y no podría implementarse. Desaprovecharía oportunidades básicas, no se consolidaría como un sistema.

La esencia estriba en lograr la interrelación dialéctica entre la una y la otra. Veamos la siguiente meditación. Un profundo y fecundo pensamiento estratégico colectivo podría dar lugar a la instrumentación en la práctica, como criterio valorativo de la verdad, de una dirección estratégica funcional, ágil, preventiva y que fuera capaz de encausar legítimamente ese pensamiento estratégico.

Interactivamente una dirección estratégica bien planteada y sobre todo asesorada por un equipo consultor de experiencia y talento pudiera contribuir decisivamente a un pensamiento estratégico de mayor alcance y proactividad.

Si en nuestras empresas lográramos que el pensamiento estratégico se estructurara en un proceso estratégico bien gestionado, entonces lograríamos que esa dirección estratégica contribuyera notablemente a incrementar y profundizar el pensamiento estratégico alcanzado frutos superiores.

Como quiera que lo expuesto se encuentra en una estrecha integración entre los diferentes capítulos veamos de nuevo el modelo de cambio positivo – «El pensamiento estratégico y la dirección estratégica»El pensamiento estratégico y la dirección estratégica
Figura 2.1: Modelo de cambio positivo – El pensamiento estratégico y la dirección estratégica

El pensamiento estratégico y la dirección estratégica

Tomando como base la figura 2.1 podemos analizar que el pensamiento estratégico consiste esencialmente en: a partir del conocimiento del estado real de la empresa y tomando en cuenta la posible evolución de todos los factores que integran el complicado entorno actual, identificando las barreras tanto objetivas como las subjetivas, que a veces se tornan en las más peligrosas, «soñar» un futuro mejor al cual pretendemos llegar y a la vez determinar un modo, un «know how«, profundamente transformador, o sea la estrategia, para alcanzar esa visión, ese estado ideal.

De lo que se trata es de posicionarnos mentalmente en ese futuro, «halar» el presente para que cada período que transcurra aminore la diferencia entre donde estoy mentalmente (estado ideal) y donde estoy (estado real). A esta parte del proceso es lo que se le denomina el accionar estratégico. Posteriormente explicaremos que aquí nos auxiliamos de la dirección por objetivos y resultados (DPOR) para materializar esta etapa.

Luego la dirección estratégica es el proceso mediante el cual integramos el pensamiento y el accionar estratégico en la práctica creadora.

Fuentes: El pensamiento estratégico y la dirección estratégica
Menguzzatto, M y Renal Juan, J. (1991). La dirección estratégica de la empresa. Un enfoque integral del management. Ed. Ariel. Barcelona. España. Fuente: Codina, A. (1997). Notas de estudio del curso taller «Gerencia del cambio». Universidad de la Habana. Cuba.

El contenido expuesto a continuación hace referencia al material impreso de la asignatura DD014 Dirección y Planificación Estratégica, este material no es copia fiel de ninguna universidad ya que contiene notas correcciones y acotaciones a nivel de estudio y se utiliza solo con fines educativos para complementar los estudios por medios digitales sin restricciones o limites, proporciona una forma sencilla de tomar notas y permite su descarga para aprovecharse de lecturas mas cómodas  y accesibles en dispositivos como; Kindle, iPads, Tablets, Celulares, eReaders en formatos más amigables como; PDF, ePub, awz, Mobi, docx, entre otros.

Descargar PDF módulo 1 Dirección y Planificación Estratégica DD014: http://www.apoyoti.com/pdf-planificacion-estrategica-dd014/
Descargar PDF módulo 2 Dirección y Planificación Estratégica DD014: http://www.apoyoti.com/pdf-planificacion-estrategica-dd014-2/
Descargar PDF módulo 3 Dirección y Planificación Estratégica DD014: http://www.apoyoti.com/pdf-planificacion-estrategica-dd014-3/

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